Voluntad de Dios, voluntad servil

En nombre de Dios.

Si la voluntad de Dios se hace en la tierra mediante la acción de sus feligreses, ¿dónde está el libre albedrío que perjuran que hay? Si la voluntad de Dios existe, podemos decir que el mal también es la voluntad de Dios. Entonces, ¿qué clase de Dios que pregona amor sobre todas las cosas, permite a su vez el mal? Si existe la voluntad de Dios, no existe libre albedrío bajo ningún concepto aplicable, amparándonos en un mínimo de razón y lógica. Es voluntad de Dios que ames al prójimo, pero también que violen a un niño, o asesinen a una familia entera. 

Es su voluntad que el mal impere y campe a sus anchas por el mundo que ha creado.

¿Qué es la voluntad de Dios más no otra cosa que una palabra pretenciosa? Aunque para justificar la existencia del mal tengan que ampararse en el libre albedrío otorgado a su creación, tal cosa no existe bajo el mandato de una voluntad divina ciega y obediente. Se mata en el nombre de Dios, como se puede amar en el nombre de Dios. Al final son dos caras de la misma moneda, porque Dios creo el mal y le dio forma permitiendo su caminar libre en un mundo que nos dicen que ama y cuida. Ese supuesto Dios permite la existencia de la crueldad para justificar su no intervención.

De todos modos, aquellos que predican su palabra intentan convencernos de que te cuida, vigila, y juzga todo lo que haces, y si no actúas según sus leyes sacrosantas, serás castigado eternamente. ¿Dónde está el libre albedrío si ya se actúa bajo coacción de castigo eterno? ¿Dónde está el libre albedrío si la permisividad de mi libertad está atada a una coacción perpetua?

El nombre de Dios puedes hacer y deshacer, porque lo soporta todo. Acepta cualquier carga, incluso las que no son tal.

¿Dónde está mi sacrosanta libertad, si he de obedecer sacramentos cambiantes a voluntad de unas personas que se creen con el derecho de juzgar la vida de terceros sobre la base de una voluntad incomprensible? ¿Dónde está mi libre albedrío si me pides obediencia? 

No tengo la menor idea de si existe un Dios, porque no tengo la capacidad suficiente como para comprender algo tan grande, pero si tengo la capacidad necesaria para razonar respecto a que la palabra de Dios no es más que la palabra de un hombre que ha creado a su imagen y semejanza la idea de un Dios que justifique todas sus tropelías y abusos. No me habléis de la voluntad de Dios, cuando en realidad solo estamos escuchando la palabra de un puñado de integristas proyectando sus miedos, odios y frustraciones para ejercer control.

El libre albedrío choca frontalmente contra la idea de un Dios interventor, del mismo modo que la idea de un Dios interventor choca frontalmente contra la existencia propia del mal. 

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