Somos una mierda

Un español yendo a comprar el pan

No sé la de veces que os habré leído y escuchado a todos vosotros vanagloriar el comportamiento de países más allá de los pirineos en detrimento de nosotros mismos, los salvajes hispanos que habitamos esta piel de toro desde tiempos inmemoriales. Y es que somos una piara de energúmenos incapaces de vivir en sociedad, con menos luces que un barco pirata y carentes del menor sentido cívico. Vamos, que no llevamos taparrabos porque nuestros superiores europeos nos civilizaron a tiempo y nos han mantenido a raya durante cientos de años en los que, de no ser por ellos, nos habríamos comido entre nosotros. Si es que, no se puede ser español porque es de lo malo, lo peor. Viva Europa. 

¿A qué sí? Anda, anda, ¿a que sí? A mí no me la das, zelote de la humillación. 

Bueno, digo esto porque hace tres días vi un vídeo grabado en Alemania donde los obedientes alemanes se mantenían en espera para cruzar un paso de peatones. Hasta aquí lo normal, claro; lo que resaltaba el vídeo es que no venían coches y aun así esos ciudadanos tan respetuosos de las normas, esperaban. También os digo que necesito que me expliquéis como si fuese un niño de 4 años cual es la excelencia moral de esperar el cambio de color en un semáforo, si puedes cruzar antes. Porque, amigos, la obediencia ciega a las normas nos conduce a cosas un tanto peligrosas (de eso los alemanes saben un poco, que estoy seguro de que habéis visto alguna película relacionada con el asunto). Si una sociedad no es capaz de discernir qué cumplir y qué no, vamos mal. Porque no, una ley/norma no se obedece por el mero hecho de existir, y si una ley/norma atenta contra el sentido común o los derechos básicos, se desobedece y se incita a los demás a hacerlo, es una obligación moral. Aunque los ‘Harry el Sucio’ de algunas ciudades se sientan atropellados porque no te pliegas a su hombría de todo a 100. 

No tenéis ni puñetera idea de lo que es el orgullo, pero oye, que lleváis placa y estáis legitimados a usar la fuerza. 

Respecto al tema central que quería tratar, que me he ido por las ramas, os diré que el español no es inferior a ningún “hermano” europeo, aunque os afanéis en hacernos sentir así a la mayoría; y se afanen en hacerlo desde el continente. Al contrario, España es una sociedad superior en todos los sentidos a la luterana/protestante. No tengo la menor duda de que la grandeza a través de los tiempos como cuna de la civilización moderna, nos posiciona en un punto de partida ciertamente, más relevante que otros que… bueno, eso. Estaban ahí a verlas venir y recogiendo los restos que iban dejando otros. 

Pero ser cainita mola, porque nos aburrimos y matamos el tiempo matando al vecino, porque me ha mirado mal.  

Es que la picaresca ninini. En todos los países del planeta hay más jeta por habitante que un piano de cola, lo que pasa en este punto concreto es que en España lo decimos en voz alta y no escondemos que nos parece hasta loable ser pícaro/avispado. Por el continente europeo van de incorruptibles, aunque luego tienen a toda su casta política y empresarial mamando de la teta rusa desde sabe dios cuando. Cositas, demonios; muchas cositas que asoman la patita y nos enseñan que la vida no es blanco o negro.  

Es que trabajan más que nosotros ninini. Cobran más que nosotros, no trabajan más que nosotros. Descendemos de personas que se lanzaron a recorrer el maldito mundo con una mano delante y una detrás, mientras los de arriba apenas habían bajado de los árboles. No hablemos de qué sociedad trabaja más, porque nos entra la risa. No todos tuvimos la suerte de que tras la II Guerra Mundial, Estados Unidos reconstruyese nuestros países y nos convirtiese en un protectorado financiado, ¿verdad Francia?, aupando nuestras empresas sobre las de otras naciones. Cosas. 

Es que son más limpios que nosotros ninini. Permíteme que me ría, o te diga que conoces poco a la sociedad francesa o teutona, para las que una ducha diaria es algo menos que insultarles. Me estás viniendo a loar que la sociedad que inventó las pelucas en la alta sociedad para taparse los piojos, o el perfume para cubrir el mal olor debido al poco aseo, ha evolucionado en un sociedad pulcra y celosa de su higiene. Y no hablemos de la mayoría de ciudades europeas, que tienen a los camiones de basura pasando cada 4 o 5 días, y les cubre la mierda hasta los tobillos. 

Tampoco tienen persianas. 

Tenemos España llena de abrazafarolas ecopijos de Té Chái a media tarde, que te dicen desde su piso de 300 metros cuadrados frente al Retiro, que los de arriba son descendientes de Imin e Iminyë; mientras que nosotros no llegamos ni de coña a ser Uruk-hai y nos quedamos en meros Snaga. Pero lecciones de esa gente, las justas, porque basura oliendo la tenemos todos y los pedos te huelen igual a ti que a un austriaco. 

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