Ser asturiano, qué bonito es

No sabía muy bien sobre qué escribir hoy y llevaba un buen rato dándole vueltas y buscando un tema, o más bien, dilucidando respecto a ciertas cosas pero no pudiendo elaborar nada que me llamase la atención. Así que, me senté en el sofá a leer el arco de Dragon Ball donde Son Goku lucha contra el ejército de la Red Ribbon, y cuando acabé el tomo donde consigue el agua sagrada en la torre de Karin, cogí el móvil y entré a Twitter a ver que había de nuevo por el mundo. Casualmente el pajarito azul me enseñó una cosa (que no sé por qué, pero ahí estaba) y se me encendió la bombilla. No era más que un tuit promocional de una compañía de teléfonos china en un diario regional asturiano conocido por sus esquelas y el tino de encontrar siempre nexos asturianos a cualquier personaje del sarao global (y si no, se lo inventan), en el cual se lanza una campaña para promocionar el ‘orgullo’ que existe por esta región. Una región moderna, industrial y avanzada, llena de talento que tiene mucho que ofrecer. O eso dicen. Y lo raro no es esto, a fin de cuentas tenemos multitud de campañas que tratan este tipo de temas, con mayor o menor éxito, en todo el país. Lo que me llama la atención es el enfoque que suelen dar en Asturias a este tipo de movimientos publicitarios.

Crean campañas para intentar elevar la reputación de Asturias, pero cuando empiezan a indagar un poco dentro de lo que disponen para promocionar, me imagino que los directivos y técnicos encargados se dan cuenta de que no hay absolutamente nada, más allá de los cachopos, la sidra y los asilos. Por lo que al final, este tipo de campañas chuflas y huecas, acaban por promocionar al hostelero de turno (casualidad de la vida que en esta ocasión, a uno que abre restaurante en el Vasco, pero no pensemos mal ni que hay pago mediante) y la gastronomía. Tiramos de tópicos de ‘que bien se come’, pero cuantísimo talento tenemos en esta autonomía de prejubilados, jubilados y funcionarios. Por supuesto no se puede hablar de compañías o negocios punteros, porque no los hay, por lo que se acaba tirando hacia un restaurante señalando que ‘no solo es cachopo’, pero vamos a hablar del cachopo. Que buena está la sidra y la variedad gastronómica que tenemos aquí, entre quesos y chorizos. Nos inunda el talento, el talento para gestionar nada y poder meternos pronto en la rutina del partido si deseas prosperar. Y te venden una moto de cuarta mano y sin la rueda de atrás, haciéndola pasar por nueva y tildándote a ti de imbécil, pensando que te vas a tragar todo lo que te vendan.

Y oye, tal vez sea así.

Van a demostrar que Asturias es una comunidad moderna, mientras tapamos el cierre de Danone y los nuevos prejubilados que va a generar. Qué más da, paga el contribuyente y es otra empresa más que abandona la región. Llevamos tantas, que ya no llama ni la atención, tan sólo esperamos con impaciencia cuál será la siguiente, y cuando. Y esos diarios regionales tan presuntuosos que se jactan de lo ‘bien que se vive aquí’, continúan con una línea editorial sumisa y entregada, sabedores de que viven de mantener la boca del parásito sin enfadar demasiado al que de verdad manda. Lo van a demostrar sin hacerlo, porque en realidad no te dan un solo argumento de peso, más allá de lo dicho arriba: tópicos. Tiramos de lo básico porque somos básicos, no tenemos demasiado que ofrecer salvo ‘que majos somos’, porque nos hemos hundido en una fosa inabarcable en el tiempo. Te van a desmentir los tópicos, tirando de tópicos. No te dirán que las empresas “punteras” en Asturias se construyeron vía Fondos Mineros y se sostienen parasitando ayudas europeas, mientras generan empleo de baja calidad, despidiendo mano de obra a la vez que promocionan la creación de empleo (y presumen) con contratos a horas o machacan al empleado haciéndole trabajar más por menos. Y si te quejas, a la calle. Pero tienes que estar orgulloso de eso. Eso sí, son empresas ecosostenibles y muy preocupadas por el medio ambiente. Lo de preocuparse y tratar bien al trabajador es secundario, porque es lo bueno de Asturias, al no existir apenas alternativa laboral, esas empresas son conscientes de que pueden pisotear sin demasiados problemas porque disponen de la poca mano de obra que existe. ¿Te quejas tú?, a la puta calle, y a reventar al siguiente pardillo. Y esa cadena de explotación y sinvergonzonería, es de la que tenemos que sentirnos orgullosos.

Y al final, acabarán hablando de fútbol porque es por lo único que el asturiano medio levanta la voz. Puedes cargarte su futuro, pero no toques a su equipo que entonces sí salen a la calle, gastan dinero y se dan golpes en el pecho como simios sometidos, creyéndose entes de razón superior. Y ya está. Ese es el orgullo de ser asturiano. Porque no existe motivo por el que tengamos que sentirnos orgullosos por pertenecer a esta autonomía, nos han quitado todos los motivos de los que presumir. Porque a mi, honestamente, me la suda la gastronomía y el fútbol, máxime si sé que mi futuro en esta abandonada zona del norte del país, está sentenciado.

Te quito el futuro, pero tienes cachopo y bable. No protestes y siéntete orgulloso, que el Oviedo igual juega playoffs.

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