La falsa guerra intergeneracional

Y al final el mensaje de guerra intergeneracional, ha calado entre la gente. Tenemos a unos y otros lanzándose los trastos mientras se gritan que ellos tienen la culpa y no ‘tú más’, con la vena asomando por la frente y el sudor emanando de un rostro enrojecido de una ira inmisericorde. Boomers, Z’s, X’s y Millenials, enzarzados en una batalla campal de culpabilidad y ataque continuo intentando cargarle el muerto de la situación actual a otro. Y digo ha calado, porque no me cabe la menor duda de que este debate se ha fomentado desde ciertas esferas de influencia como una forma trivial y burda de aliviar la tensión ejercida sobre los auténticos culpables de la situación que vive el país. Unos culpables que, indudablemente, ya se ven yéndose de rositas ante el destrozo que han hecho a la nación. Destrozo heredado, porque entre ellos no hay realidad intergeneracional que valga, heredan la vulgaridad e incluso algunos siguen vigentes en el trono autoproclamado en el que se instalaron hace más de cuatro décadas.

Pero tenemos intensos debates ejerciendo presiones aquí y allá, buscando la manera de que ‘mi generación’ sea la más sufridora, sin detenernos a pensar que cada una ha tenido que pasar lo suyo. Desmerecer el sufrimiento ajeno para intentar imponer mis problemas sobre los del tipo que tengo delante, es entrar en una espiral de autodestrucción irrelevante en términos de utilidad social. Nos damos de bruces contra un muro que nos han puesto delante, mientras quienes lo han construido nos miran desde sus edificios altos con todas las comodidades que les dispone la sociedad. Indistintamente del tiempo que sea, pues siempre han vivido por encima del bien y del mal. Por encima del populacho al que han engalanado con alguna comodidad de mercadillo, para que se piense que vive relativamente bien.

Permitiremos que esas personas que han cercenado el futuro de toda una generación y el presente de otras tantas, continúen metiendo cizaña entre padres e hijos; abuelos y nietos, mientras para ellos la fiesta nunca acaba. Una fiesta que ya dura muchas décadas y que al parecer, nosotros continuaremos pagando. Pase lo que pase.

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