Esclavos de la deuda

En las sombras de la codicia, el humanismo se pierde entre las brumas del deseo material, el icono que ancla la creencia del bien ante el mal, se derrumba por el peso de lo intangible’ 

 –Perseo.  

Había estado lloviendo todo el día, más bien durante las últimas dos semanas, y el barro le fue dando forma al paisaje que cubría los edificios desvencijados del promontorio social. El mundo había contemplado el decaimiento de la sociedad desde el púlpito de los colaboradores del sistema, creyentes sin fe que pensaron que entregar sus vidas a un bien previsiblemente mejor, iba a librarles del mal que éste traía bajo el brazo. Por supuesto que no fue así, porque, ¿cuándo es así? Infinidad de promesas vacías que antecedieron a un caos absoluto, para que posteriormente las llaves de la paz las trajesen aquellos que promocionaron el desorden en una sociedad perdida y muerta en vida. Tantas mentiras dieron paso a más mentiras, porque cuando construyes el mundo en base a una media verdad, ésta acaba por mutar y transformarse en una mentira bien vestida. Arreglada para ir al baile de la mano de su promotor, como una reina.  

¿Por qué él iba a ser distinto? Probó suerte, y no la tuvo. Era lo más normal, dada su condición social. Tampoco iba a tirarse de los pelos por haber fallado, ahora afrontaría las consecuencias. De todos modos, las consecuencias para él eran haber nacido. 

Dolor.  

Aunque a pesar de todo, y de ser consciente de qué podría pasar, tenía unas inmensas ganas de llorar. Supuso que su orgullo, o el mismo miedo, impedían que las lágrimas brotasen más allá de la idea. 

⸺Prisionero 33-20, se encuentra frente a este Tribunal de Compromiso Contable, siendo ésta la tercera ocasión en la cual se le da la advertencia en lo relativo a su impago. Su insolvencia monetaria y material, debido a la situación de desempleo que atraviesa desde tantos años atrás, añade causa grave a sus obligaciones adquiridas con la Corporación UiEG, que han tenido constancia de su incumplimiento de forma reiterada. En lo dispuesto dentro del artículo segundo, del párrafo primero, del Ordenamiento General, nos vemos en la obligación de darle a usted condena efectiva y ejemplar, en lo referente a su transgresión monetaria y social, en base a la ley vigente. Ese comportamiento debido al cual no ha mostrado ápice de arrepentimiento, o tan siquiera intento de enmendar mediante los mecanismos que se ponen a disposición de todos los de su clase social, por parte de la Corporación. 

Una oleada de lágrimas buscó la forma de poder abrirse paso entre sus ojos, pero el muro de su orgullo impidió que una simple gota fuese derramada por su demacrado rostro. La vida se evaporaba de sus manos, de la misma manera que en algún momento, otras vidas lo hicieron por la justicia semidivina impuesta por todos los que juzgaban por un número más al mes en sus cuentas. La misma justicia que hoy se aplicaba a él mismo de forma implacable, porque el deber no comprende de corazón o sentimentalismos, solo de razón. Y la razón caería con todo su peso sobre su alma. 

Los temblores acuden presto a su maltrecho cuerpo, el hambre agota las posibilidades de un intento de escape y la debilidad ya no es aparente, es completa. Se ve cayendo en el abismo una y otra vez, repite el proceso desde su internamiento cuando la llegada de los primeros, acabó por hacerle ver que su error fue confiar. Y cuando se quiere dar cuenta de la caída, ya está al fondo del pozo con los huesos quebrados y sus músculos partidos. 

Naces entre basura y mueres entre ella. El progreso es una entelequia, falsedades y sueños inalcanzables que les convertían en vectores de ilusión moribunda. Porque sabían, desde que nacían, cuál era su lugar en el mundo. No se hacían ilusiones con llegar más lejos que sus padres, porque nacer en lo más bajo, te condenaba desde el primer llanto. Al menos, si sobrevivías para gritárselo al mundo.  

Porque no todos tenían la desgraciada mala suerte de sobrevivir al nacimiento. 

En nuestra lucha no entran los egoísmos, pues son esos mismos egoísmos los que hoy nos hacen tener que estar inmersos en esta guerra’ 

-Perseo. 

 ⸺… que, frente al mundo, muestra que el incumplimiento de sus obligaciones deudoras para con la Corporación, tiene el castigo que ellas merecen, reo 33-20. La justicia siempre acude presta al llamado urgente de la ley. 

El deber, el merecimiento de un final digno que no iba a tener. La humanidad perdida que ahora él lamenta. Justo ahora, pues tiempo atrás ni siquiera lo llegó a pensar. Era como todos, y todos son como él. Como tantos otros, era de ese tipo de persona que pensaba que la vida era todo lo que tenía frente a sus ojos y que no merecía la pena más del tiempo estipulado. Y eran tan desgraciados, que muchas veces coqueteaban con la idea de desaparecer cualquier noche cerrada, evaporarse del mundo como una idea pasajera. Era muy sencillo infravalorar lo que tenías, cuando no querías tenerlo. Conformarse se convirtió en una rutina intransigente. 

Soledad. 

 ⸺… añadiendo a su déficit monetario. Dicho déficit, fue otorgado con su nacimiento y los gastos que éste acarreó para la Corporación. Su impago en repetidas ocasiones, construyó una espiral de deuda inasumible por su parte. Deuda sobre la cual, la UiEG, se ve en la obligación de buscar su liquidación mediante los medios contemplados por la ley vigente. Como prestamista principal y único- Hizo una pausa, pero no levantó la vista. ⸺ Por el camino que contemplan los estatutos refrendados por el Consejo de Administración y la Junta de Accionistas, por ello… 

Las palabras de aquel ejecutor siguen resonando en sus oídos, pero hace tiempo que dejó de perderse en sus sílabas para quedar atado a sus ojos muertos, vacíos. La carencia de humanidad iba ligada al puesto que se desempeñan en aquellos Campos de Internamiento General, dentro de los cuales van a parar quienes que se ven sin la capacidad de poder hacer frente a las deudas adquiridas, durante el trayecto que les permite disfrutar de la vida. 

Disfrutar. Bonito eufemismo de lo que en algún momento debieron de ser vidas. 

 ⸺… su expediente será eliminado, sus registros borrados y los datos pertenecientes a su existencia, simplemente, no existirán… 

 ‘Estamos hoy ante un final del cual no vemos final, pues no es el nuestro, sino el de aquellos que, con sus maniobras incomprensibles y carentes de amor, con el vicio como único comandante, sentenciaron a la humanidad a la esclavitud’ 

-Perseo. 

Un fantasma vagando sin sentimientos ni aspiraciones, pues no tendrá más anhelos que las labores que se le programen para desempeñar a partir del momento en el que la Corporación tenga a bien darle algo para que se entretenga.  

Pero había un problema, y es que, con la sobrepoblación en aumento, el impago de cuotas y deudas adquiridas iba creciendo a un ritmo vertiginoso. Hasta llegar al límite sobre el cual la vida ya pasaba a un plano de insignificancia, dentro del prisma por el que todos observaban aquel comportamiento que ya se había establecido en el día a día. Todo abuso aceptado por una sociedad que enterró los valores primarios del ser humano, junto a las últimas democracias en perecer. El sistema lo devoraba todo, era insaciable. 

 ⸺… además, se añade como pago final y condena general, su vinculación perpetua con la UiEG en esta instalación… 

Las últimas palabras consiguieron que saliese de su ensoñación, pero pese a la alerta inicial, no le infligieron un dolor muy profundo, ¿Cómo sentir dolor cuando ya estás sin vida?, la muerte no es únicamente el detener el funcionamiento útil de un cuerpo. Va más allá de cualquier idea, pues la existencia de la carne es una disculpa opaca para que no pueda escaparse lo más preciado que tenemos, el alma etérea. 

 ⸺… mediante la implantación del Agente 01-C en su córtex cerebral, desde este mismo momento. 

La vida sin vida, existir sin existir. Una cáscara vacía e inservible, salvo para la Corporación. El libre albedrío, si es que alguna vez lo tuvo, se evaporará entre sus dedos. 

Si el espíritu desfallece, la idea prevalece. No existe lucha sin objetivo, pues el objetivo de la lucha es el objetivo mismo que se desee lograr con ella. Nosotros, lo que hacemos, no transgrede en la violencia. Aunque ellos nos etiqueten como violentos, nosotros no nos etiquetamos como tal cosa; aunque ellos nos encasillen, no nos encasillamos en nada que ellos puedan, o quieran, dar como argumentación y razón absoluta de sus incongruencias personales. La lucha no conoce de ideologías, máxime cuando es el ser humano el que ve peligrar su misma existencia. Cuando lo que está en juego deja de ser nuestra propia vida, pues es la vida de los que llegarán después la que de verdad importa. Luchamos por la supervivencia, por la especie, por el futuro de los que aún no están, pero llegarán. No hay cabida para los egoísmos, cuando buscamos trascender más allá de la comprensión física’ 

-Perseo. 

Así se acaba todo, cuando no tiene principio. Arde porque tiene que arder. 

Todo se vino abajo cuando las deudas privadas superaron la cantidad total del dinero en circulación, o futuras emisiones monetarias que había en el planeta; cuando los gobiernos adquirieron obligaciones impagables con las empresas privadas que conformaban la -por entonces-, secreta UiEG. Durante esos últimos años, el Consejo y la Junta decidieron que había sido suficiente. La permisividad había dado paso a la anarquía, un mundo cimentado sobre cantidades groseras de dinero que no iban a cobrar jamás. El final de aquel sistema debía de llegar. Tras la bonanza generalizada de las economías globales, con intervalos de crisis prefabricadas que buscaban un saneamiento temporal junto a los pingues beneficios de los directivos, la Corporación comenzó a pasar factura a los distintos gobiernos del planeta por sus excesos monetarios. Fueron esas mismas ínfulas de poder, las que les llevaron nubarrones a rincones donde los cielos azules habían brillado durante décadas. Uno a uno, cayeron en una espiral de negación y ruina, que condujo a la población al caos y al abandono. El flujo de dinero se vio cortado, desde ese mismo momento todos pasamos a ser, en mayor o menor medida, ganado que debía de alimentar a una élite establecida sin más razón que haber sido los más listos de la clase en un momento determinado. Ellos habían ganado, porque siempre lo habían hecho. El juego lo idearon siglos atrás. Muchos imperios cayeron en sus garras, y otros tantos nacieron de su seno, de la misma forma que civilizaciones al completo se transformaron en piras humeantes de cuerpos inertes a los que les chuparon la vida para continuar alimentando al monstruo. Restos insignificantes. La nada. 

Cuando los gobiernos entregaron sus obligaciones democráticas al denominado Nuevo Orden, las libertades que ya de por si menguaban, se vieron segadas desde su origen primigenio. La esencia humana del libre albedrío, dejó de existir. Pasamos a ser simples marionetas dentro de un escenario en el cual, nosotros, no pintamos nada en la toma de decisiones. Pero a su vez, no somos capaces de ver con claridad lo necesarios que en realidad somos. Es nuestra propia negación de la realidad, lo que sostiene este régimen totalitario corporativo en un planeta que hace décadas no ve la luz de un sol, que ellos intentan ocultar con la yema de sus dedos. Y nosotros les dejamos’ 

-Perseo. 

⸺¡Procedan! 

La voz del ejecutor retumbó en la sala, y antes de poder resistirse, un par de brazos, fuertes como toros, le tomaron de sus hombros empujándole hacia abajo sin ningún tipo de miramiento. Del suelo surgió un pequeño cabezal del que salía una mínima abertura para que su rostro lograse encajar mejor, y dejar apoyada su cabeza en el aparato. Sus brazos quedaron sobre dos salientes a la altura de la cintura, mientras del techo comenzó a descender un diminuto dispositivo ovalado y transparente, con un líquido grisáceo en su interior que se mecía de lado a lado debido al movimiento. Pudo verlo por el reflejo que procedía del pulcro suelo, siempre se limpiaba antes de cada nueva ejecución. 

Un pinchazo en la nuca, una fuerte explosión de dolor dentro de la cabeza y después te sumías en la nada. Entró en una espiral de color gris, se mareó y le entraron nauseas. Lo último de lo que fue consciente, es que tal vez se había vomitado encima. 

Luego, nada. 

Nacemos con un implante digital en el pecho donde se fija la deuda con la que nacemos, deuda de la cual nosotros no tenemos conocimiento, pero nos obligan a pagar. Deuda que va creciendo con cada paso que damos. Nos educan en la creencia de que nuestras deudas son propias, cuando parten de la ineficacia gubernamental de antaño, que vendió nuestro destino a las corporaciones por unas migajas que al final les hicieron ahogarse en sus propias ambiciones’ 

-Perseo. 

Navegas entre mares intangibles que consiguen llevarte a un oasis de soledad y calma, al cual no podrías acceder por medios convencionales. Es una droga, y como tal, actúa en el punto fuerte de la corteza cerebral. Te evade de los problemas, flotas en un sin fin de mundos, mientras ya no quieres agarrarte a ningún saliente. Porque a flote, estás más cómodo. Incluso tienes la sensación de que, llegado el momento, si sales disparado hacia el infinito del vacío, no habrá nada que pueda infundirte terror alguno. Es sencillo dejarse llevar por esto, cuando el miedo lo tenías por permanecer vivo.  

Que delicia. 

Aquel par de brazos lo arrastraron hacia una cinta transportadora, arrojando el inerte cuerpo del 33-20 al vacío. El cuerpo descendió y descendió por la cadena de producción, hasta llegar al final del trayecto. Un mono amarillo estándar, un gorro y unos guantes es todo lo que allí había y con lo que le vistieron Todo para que un brazo metálico metiese el cuerpo en un pequeño cubículo de montaje. Inerte, movido por hilos invisibles, pero portentosos e irrompibles. Un muerto en vida, un despojo de carne inútil por el que no se preocupaba nadie y al que nadie iba a echar de menos. Mientras tanto, sus brazos comenzaron a moverse de un lado a otro produciendo.  

La cadena estaba lista, siempre lo estaba. 

A su vez, desde la tarima donde se encontraba el Ejecutor que le había enviado a aquel destino de vida no vida, ya se pronunciaba a voz en grito los siguientes números. Un nuevo reo llegaba, y el proceso continuaba. Siempre, eterno. 

La forma de acabar con lo que nos oprime, es mediante las ideas. Las armas triunfan al momento, acaban con el problema de forma circunstancial, pero las ideas permanecen. Porque las ideas van más allá de todo aquello con lo que los dictadores intentan pautar como norma para nuestra vida. La inmortalidad se transmite mediante el legado que tus ideas dejen en las almas de las generaciones venideras. Nuestra lucha, si bien exige el uso del armamento convencional, no se edifica sobre el metal que dispara metal, no. Nuestra lucha se sostiene sobre el pilar del pensamiento, el pilar de la educación, el pilar de la sabiduría. Nuestra lucha es por el mundo, no contra el mundo. Porque nuestra lucha solo quiere devolverte el mundo que te han arrebatado, y si entiendes eso, entenderás por fin que la lucha no es una pelea. Tan solo supervivencia. El instinto humano más básico’ 

-Perseo. 

Sus manos unían piezas, su boca goteaba un líquido transparente que no parecía ser saliva, sus músculos eran ajenos ya a las órdenes que una vez dictó su cerebro. La independencia personal no existía, y su futuro le pertenecía a la Corporación. Como los cientos de miles que le acompañaban en miles de cubículos a su alrededor, como ganado productivo. Encarcelados en sus mentes.  

Las deudas, siempre se cobraban. 

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